Hay pocos momentos tan intensos como el instante en que despego con mi parapente. La vela se levanta rauda del suelo, intento equilibrarla sobre la cabeza, me giro y ¡alehop!, se hace la ingravidez: ¡Estoy volando!. Después, el viento y las térmicas de la gran "Duna del Dragón" en la ciudad chilena de Iquique, harán el resto.
Las laderas sobre las playas de Torimbia y Toranda en Llanes, fueron sin género de dudas, el lugar donde me adentré para siempre en el seductor mundo del vuelo en parapente. Nuestra imaginación no tenía límites y siempre estabamos buscando la forma de abrir nuevas ventanas para dar rienda suelta a nuestra libertad. En los albores del parapente en Llanes a finales de los 80, Pedro Gandarillas al "manillar" y yo al "volante", realizamos posiblemente el primer vuelo biplaza en bicicleta que se realizó en España. Por cierto, el aterrizaje salió sobre "ruedas".
Despegue de la Estación Invernal de Pajares en la concentración de la primavera pasada. El día era precioso, pero las condiciones no dieron para mucho.